Coaching: el no tan noble arte de las palabras vacías

Coaching: el no tan noble arte de las palabras vacías

Se abre el telón y aparece un hombre (o mujer) que, tras aclarar elegantemente su garganta, se acerca al micro y dice: “Dos más dos igual a cuatro”. En ese preciso momento algo ocurre en vuestro interior, algo misterioso, un poder que no sabríais explicar empieza a arrojar luz donde antes solo había oscuridad, como cuando un avión atraviesa un mar de nubes en la maniobra de ascenso y por fin podéis ver el sol. De repente, algo muy parecido a la voz de Morgan Freeman suena en vuestra cabeza: “Coñó, no había caído yo en eso. A partir de ahora todo será distinto”.

Esto es exactamente lo que me imagino que pasa en una charla sobre coaching, cuando el experto de turno dice cosas como: “Si puedes creerlo, puedes crearlo”“Hay que ser feliz en el trabajo”“Hoy no es un día cualquiera, hoy es un día de tu vida” y demás obviedades vacías sin ningún sentido.

El problema es que claro, ninguna de las frases que sueltan este tipo de personajes son reprochables, nadie va a ponerse de pie y gritar “¡Pardiez! ¿Qué tontería es esa de que tenemos que ser felices en el trabajo?”.

Una vez escuché decir a alguien bastante involucrado en este mundillo que el negocio está en formar coaches, no en hacer coaching. Me apasionan estas modas, que llegan cuando la gente más lo necesita (6 millones de parados) y que hacen que unos cuantos espabilados se forren, mientras otros menos espabilados se gastan el dinero en intentar vivir dando charlas para otros todavía menos espabilados. Cada uno es dueño de su tiempo, pero después que no se pregunten por qué el libro de Belén Esteban es líder de ventas.

Coach no es una profesión, mentor no es una profesión, conferenciante no es una profesión y comunicador tampoco es una profesión. NO SON PROFESIONES, son consecuencias de una trayectoria que, amigos y amigas, gracias al Señor Google hoy en día es muy fácil de comprobar. Así que por favor, antes de apuntaros a una conferencia, evento, congreso, taller, etc., comprobad a quién le vais a regalar vuestro tiempo y/o dinero.

La guinda del pastel son esos eventos, talleres o pseudoaceleradoras que ponen a coaches asesorando a gente que está montando una empresa. Si quieres montar una empresa no necesitas a un tío con un papel firmado por Mr. Happy, director del Instituto Internacional de Coaching y Felicidad Espiritual Empresarial Motivadora susurrándote al oído que tus habilidades son infinitas si liberas tu mente. Necesitas a alguien que conozca el camino por el que te vas a meter tú, que haya tropezado varias veces y tenga cierta idea de por donde pisar y por donde no y que haya pasado noches sin dormir igual que harás tú.

En resumen, si alguna vez te encuentras en una sala cerrada a alguien haciendo coaching a empresarios, sigue los siguientes pasos:
1- Tápate la nariz y la boca con un paño o prenda de ropa mojada.
2- Agáchate y gatea hasta la salida más cercana.

humo

 

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